Limpieza y lubricación: la rutina de 10 minutos
El polvo y el barro son el peor enemigo de tu transmisión. Una rutina corta después de cada salida es mucho más eficaz que una limpieza a fondo cada varios meses.
- Enjuaga con agua a baja presión. Evita las hidrolavadoras: el chorro fuerte mete agua en rodamientos y suspensiones.
- Limpia la cadena con un trapo o un desengrasante específico, girando los pedales hacia atrás.
- Seca bien la bici, sobre todo la cadena, para evitar óxido.
- Lubrica la cadena: una gota en cada eslabón, gira los pedales y retira el exceso con un trapo. Lubricante de más atrapa suciedad.
¿Lubricante seco o húmedo?
El seco atrapa menos polvo y es ideal para el clima de la costa y los cerros. El húmedo dura más en condiciones de humedad o barro, pero se ensucia más rápido.
La revisión rápida antes de cada ruta
- Presión de llantas: revísala siempre. Para MTB, una presión algo menor da más agarre; consulta el rango indicado en el flanco de la llanta.
- Frenos: aprieta ambas palancas. Deben frenar firme antes de tocar el puño. Si las pastillas chillan o se sienten esponjosas, es momento de revisarlas.
- Ejes y tornillos: comprueba que las ruedas estén bien cerradas y que el manillar no gire respecto a la rueda.
- Cambios: pasa por todos los piñones en un recorrido corto para comprobar que no salte la cadena.
¿Cuándo llevarla al taller?
Un mantenimiento completo cada 3 a 6 meses, según cuánto ruedes: purgado de frenos, servicio de suspensiones, revisión de rodamientos y ajuste fino de cambios. Si notas ruidos nuevos, no esperes: casi siempre es más barato arreglarlo pronto.
Encuentra repuestos en Componentes.